Llevabas razón
- 13 may 2017
- 1 min de lectura

¿Sabes? Llevabas razón. Algo había en mí de valiente. Quizás esa valentía propia del que aún no ha puesto la cabeza sobre el otro lado de la balanza. O quizás esa que te nace del epicentro de tu cuerpo y mueve tus pasos hacia lo que, de verdad, te importa, sin pensar en futuro ni en consecuencias. Una valentía peculiar, sí, latente a veces, loca e impulsiva otras. Tan mía propia y tan de nadie más, que no creo que puedas llegar a entenderla. Es esa misma valentía que confía en segundas oportunidades, en entregas completas, sin fascículos, ni precios recomendados, pero sí con muchas esperanzas. Y ese siempre fue mi problema. Esperar. No tirar la toalla, aún cuando se patentaban Leyes Universales que no quería creerme, para después acabar tropezándome con sus consecuencias. Y cuando no tienes esa capacidad de renunciar, o simplemente, no quieres hacerlo, sólo pueden pasar dos cosas: Que al final la valentía mereciese la pena. O que, poco a poco, se acumulen tantos errores debajo de la piel, que terminen por enterrar esa voz que susurra "Sigue intentándolo".






















Comentarios